Una de las fuentes de talento más diversas de EE UU, desaprovechada.

Desde el gobernador de Michigan, Rick Snyder, hasta el CEO de Dow Chemical, Andrew Liveris, casi todos los panelistas en la reciente cumbre “Frbes Reinventing America”declararon que mientras la inmigración es un factor clave para el crecimiento económico de los Estados Unidos, es a menudo subestimado. El gobernador Snyder lo dijo claramente: “Tenemos un sistema de inmigración defectuoso; es algo estúpido”. Me dio mucho entusiasmo que tantos líderes de gobierno y del sector privado reconocieran la correlación entre la inmigración y la ventaja competitiva de nuestra nación.

No obstante, me quedé con la duda de por qué nadie habló de la fuente tan increíble de talento que representan los estudiantes elegibles para la Acción Diferida Para Llegados en la Infancia (DACA, en inglés). Este programa federal­­ ya en su tercer año y con una expansión bajo consideración por los tribunales federales­­ permite a los jóvenes que llegaron a los EE UU antes de cumplir los 16 años a trabajar legalmente y ser exentos de deportación. Estos permisos son renovables cada dos años a costa del solicitante. Si las compañías de verdad toman en serio tanto el talento como la diversidad, deberían de reclutar a los beneficiarios de DACA. Si no lo hacen seguirán pasando por alto algunas de las mentes más brillantes de la nación.

Son cada vez más comunes las historias sobre jóvenes indocumentados que alcanzan grandes logros. Noticias como la de las gemelas indocumentadas qe fueron primeras en su clase graduada y que ahora estudian en la Universidad de Notre Dame; el inmigrante mexicano que co­fundó una de las cmpañías más grandes del mundo de aeronaves no tripuladas;y el pimer estudiante indocumentado de medicina en la Universidad de California en San Francisco, son ejemplos del intelecto y el valor que distinguen a los jóvenes indocumentados en los EE UU.

Las compañías estadounidenses siempre se quejan por la falta de visas H1­B (visas para no inmigrantes diseñadas para que los empleadores puedan reclutar y contratar a profesionales extranjeros en capacidades técnicas). La expansión de ese programa es necesario, pero también es necesario aprovecharse del talento de los estudiantes con DACA, representado por jóvenes que llevan la mayor parte de sus vidas en nuestro sistema educativo y consideran a los EE UU su país.

Cada año se gradúan 65,000 estudiantes indocumentados de la preparatoria. A pesar de enfrentar grandes retos, muchos estudiantes DACA se gradúan exitosamente de la universidad solo para encontrarse con políticas corporativas de reclutamiento que los excluyen. A estos jóvenes que buscan trabajo­­ quienes tienen número de seguro social y permisos para trabajar­­ se les hacen responder a preguntas ambiguas o imposibles sobre su estatus migratorio, como por ejemplo: ¿es ciudadano de los EE UU, residente o necesita patrocinio de empleo? Estudiantes DACA no califican bajo ninguna de estas categorías y se quedan con muy pocas opciones para explicar su estatus legal mientras que compiten con cientos de otros solicitantes.

 

Los departamentos de recursos humanos de las grandes corporaciones no están al día de cómo incluir a solicitantes que tienen DACA y muchas veces ni conocen el programa, a pesar de su prominencia en las noticias nacionales ya por tres años. En julio del 2014, Rubén Juárez, un mexicano beneficiario de DACA, dmandó a Northwestern Mutual tas que le denegara una oferta de empleo por no ser ciudadano o residente permanente. Un juez recientemente rechazó la moción de Northwestern para desestimar el caso. Aunque la demanda se resolvió en privado, esa orden judicial manda un mensaje claro a las compañías que no pueden discriminar entre distintos estatus legales.

¿Cuál es el resultado de las prácticas actuales del sector privado? Programas de reclutamiento rechazan a candidatos viables y como resultado, sufren tanto estas corporaciones como la economía estadounidense en general.

Los “DACAmentados”, quienes a pesar de los retos se gradúan de universidad muchas veces sin asistencia financiera o apoyo familiar, también pierden oportunidades valiosas para su desarrollo profesional que sí están disponibles para sus colegas. Por ejemplo, algunos de los programas de desarrollo profesional y de mentoría para estudiantes minoritarios más importantes, como por ejemplo Sponsors for Educational Opportunities, INROADS y CODE2040, no dejan claro si estudiantes DACA cualifican para sus programas. Aun cuando los programas aceptan a estudiantes DACA, sus requisitos de solicitud son sumamente difícil de encontrar. Cuando llamé a uno de estos programas para preguntarles si los estudiantes de DACA cualifiquen, la respuesta fue, “qué es DACA?”.

Como muchos estudiantes DACA, no tuve el beneficio de padres que conocieran el proceso de solicitud para universidades ni cómo navegar el mundo empresario. Sin embargo, tve una carrera exitosa en Wall Street y me hice vicepresidenta en Goldman Sachs a los 27 años. No hubiera sido posible todo este éxito sin los consejos que recibí a través de programas de desarrollo profesional. Las entrevistas de práctica, talleres de “Vestirse para el Éxito” (Dess for Success,en inglés) y entrenamientos con el programa Dale Carnegie, y los mentores que ofrecían estos programas, fueron factores cruciales en mi éxito profesional.

A pesar de los obstáculos que enfrentan los DACAmentados­­ el rechazo de las universidades, los retos financieros para estudiar, y el estigma de ser indocumentado­­, mantienen una pasión por el éxito y resultan ser algunos de los jóvenes más talentosos de nuestra nación. ¿Qué compañía no quisiera a estos jóvenes como empleados?

 

image.jpg